viernes, 21 de enero de 2011

Tecnología:



Música y comercio.

La música es uno de los grandes campos comerciales del mundo del arte, donde casi todo es negocio hoy en día. Las actuaciones en vivo, bandas sonoras para medios audiovisuales, como cine, novelas, documentales, etc.; fonogramas y videogramas en general, derechos autorales y editoriales, materiales didácticos, complemento de otro tipo de obras que van desde el teatro a la danza, en fin, un mundo complejo, pero rico en posibilidades que genera la capacidad del ser humano de “combinar los sonidos” con un propósito artístico.
Cuba es uno de los países que más exporta su música entre un grupo de naciones de similar desarrollo, sobre todo los espectáculos en vivo, que tienen una frecuencia de salida asombrosa. A pesar de que Cuba no posee un gran mercado del disco, por factores que analizaremos más adelante, los espectáculos cubanos y en esta denominación se comprende desde el grupo pequeño a la orquesta y desde uno o dos solistas con un pequeño acompañamiento hasta el gran espectáculo para teatro o cabaret, poseen demanda y los scouts y empresarios que nos visitan no sólo se limitan a La Habana, sino que viajan por el país buscando talentos y tanto en Bayamo, como en Cienfuegos o cualquier otra ciudad del interior, sobre todo a partir del desarrollo de instalaciones para el turismo internacional, debido a que en esos hoteles actúan artistas graduados de nuestras escuelas de arte poseedores de gran calidad y ofertas de interés que son contratados para espectáculos y grabaciones discográficas por empresas extranjeras.
Las entidades musicales nuestras poseen varias virtudes para poseer la demanda actual a que nos referimos. En primer lugar, la leyenda de la música cubana más una calidad probada, casi legendaria y a un precio muy difícil de igualar por otros grupos de similar calidad de otras latitudes. Los salarios cubanos son bajos, debido a la situación de un país bloqueado y ciertas ventajas en atención médica gratuita, pagos de renta modestos y educación también gratuita, que hacen interesante ofertas de trabajo que aunque estén por debajo de la concurrencia en esos países, están por encima del salario promedio nuestro.
Es habitual el llegar a un hotel de categoría en Indonesia, Dubai o Tailandia y encontrar un grupo cubano que hace las tardes agradables en uno de sus bares, o ir a cualquiera de los salones de espectáculos de Mérida y ver a un show de cabaret cubano en todo su esplendor, o al New Morning de París o el Palatrussardi de Milán a bailar con una orquesta cubana, o al Teatro Calderón o el Palacio de deportes de Madrid a ver un espectáculo o un concierto de Pablo Milanés, Silvio Rodríguez u Omara Portuondo.
Claro está que en este ramillete de ofertas culturales, los precios varían como es natural, debido a la popularidad y poder de convocatoria de los artistas e incluso, la categoría del lugar donde se presenten que hace variar el precio de las entradas.
El artista de la música necesita una variedad de factores para ejercer un poder de convocatoria en cualquier lugar que actúe.

Partamos del disco:

En muchas tiendas fonográficas amplias de gran cantidad de títulos disponibles, en cualquier capital del mundo, podemos encontrar discos de nuestras más reconocidas disqueras, pero el hecho de que estén ahí –que siempre va a ser beneficioso, sobre todo para los conocedores de la música cubana- no significa que van a llamar la atención por sí mismos entre 10,000 títulos y más que poseen esas grandes tiendas.
En esas tiendas existen lo que se les llama –entre varias formas – “posts de sonido” donde están los discos que se quieren promocionar de manera especial, pagados por las distribuidoras o las compañías discográficas que tienen distribuidoras propias o se asocian para que sus productos ocupen un lugar especial en la atención del público. Estos postes tienen unos audífonos y en cada uno hay una selección de títulos que se están promoviendo de manera especial, si no, les pueden preguntar a muchos músicos cubanos que se “pegan” a los postes para obtener información de lo que se oye por ahí.
Lo importante del disco no es producirlo, es venderlo y para ello se necesita a una poderosa y eficiente cadena de distribución y política de extensión de ventas, de acuerdo a la moda imperante en el negocio, que por deprimido que esté por la crisis económica mundial y la venta on line, más piratería de todo tipo, sigue siendo un enorme negocio.
Hay que poner el disco en esos postes, más los afiches gigantescos y todos los recursos publicitarios que llaman la atención sobre una obra discográfica determinada, además de garantizar su presencia en los programas más afines a la posibilidad de compra de nuestra música, aprovechando la información y coyunturas que nuestros equipos de marketing (¿?) nos pueden brindar, además de los vídeo clips sobre el disco y/o el artista a promover. Esos son movimientos y recursos que son habituales… y caros en estos medios, pero la cosa no para ahí.

El espectáculo en vivo:

Un caso que siempre recuerdo a la hora de poner un ejemplo es el de la Orquesta Van Van por allá por el año 86 ó algo así. Se les hizo un contrato en un lugar que se llamaba “Los Infiernos” en el DF. Por supuesto que estamos hablando de un fenómeno de popularidad, Van Van en esa época ya era conocida para atraer a un público consumidor de su música, aunque no era suficientemente conocida en todos los segmentos de público o mercado mexicano. De más está decir que Van Van fue ganando cada vez más adeptos, despertó un enorme interés y todo fue un éxito total, pero cuando se acabó el contrato y Van Van regresó, desapareció de la radio, no se hizo un trabajo de promoción discográfica, no apareció en TV y cuando Formell y sus muchachos regresaron, tuvieron que empezar de cero.
Otro caso diferente era el de Silvio y Pablo. Recuerdo en el 87 u 88, cuando yo fungía como Director de Área de Cubartista en ese hermano país, y ya teníamos más experiencia, logré mantener un equipo de producción que había creado mi antecesor Enrique López “Alí Ko”, uruguayo criado en Venezuela y amigo de Cuba, que había sido representante de Pablo Milanés y se ocupó por un tiempo de nuestra oficina en México. Ya el tener en funciones a un equipo de producción de espectáculos musicales, nos permitió manejar con eficiencia el Teatro Auditórium, un monstruo de más de 5 000 lunetas y se llegó a tener tal dominio que se hicieron producciones no sólo de cubanos, sino de Chris Cristofferson, Víctor Manuel y Ana Belén, Paco de Lucía y otros, al igual que la orquesta del Maestro Jorrín en el Teatro de la Ciudad, “Toda una Época” en la Sala Olín Yoliztli y varios espectáculos de importancia.
Pero volviendo a Silvio y Pablo y partiendo de su innegable calidad, ya los dos eran artistas de Polygram en México, por lo que estaban en las cadenas de distribución más importantes y otro detalle, con todo su poder económico y de convocatoria corrían con la conferencia de prensa de las presentaciones en vivo a petición nuestra; al traerlos por el INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes) podíamos utilizar los “tiempos oficiales” que poseía este instituto del estado en todas las emisoras de TV, incluida la archi reaccionaria Televisa, que siempre nos estaba torpedeando, pero con el respaldo del INBA y sus tiempos oficiales tenían que promover – sin remedio- a nuestros artistas que podíamos ingresar por esa vía.
Otra cosa importante lo fue el público de filiación izquierdista que en una ciudad como el DF suman millones y nos arreglamos para que a ellos llegara la información en una época en que no había Internet a nuestra disposición. Ese público pro Cuba que veía en las canciones de nuestros trovadores el mensaje de un proyecto distinto que reflejaba sus anhelos, era un público seguro y fiel como ninguno.
Conseguimos un equipo de muchachos amigos de Cuba, que a cambio de un pago modesto nos llenaban de afiches y telas la ciudad ya cercana la fecha de presentación. Por ejemplo, en San Antonio y Revolución, o la salida de Periférico a Polanco y otras encrucijadas de calles de inmensa circulación, nuestro equipo –a las seis de la mañana-- colgaba telas anunciando a los artistas en cuestión. Esas telas duraban horas, porque ese tipo de propaganda estaba prohibido, y las retiraba la policía, pero en dos horas pasaban por esas calles más de 80 000 personas que se enteraban por otra vía más de la presencia de nuestros artistas más populares en el país en ese entonces.
Los empresarios que negociaban con nosotros en otras partes del inmenso país nos ayudaban y con los anuncios en televisión debido a los “tiempos oficiales” famosos, se dieron cosas extraordinarias como una excursión en tren desde Tijuana para ver a Pablo u otra en bicicleta desde Veracruz para ver a Silvio.
O sea, había una empresa, un equipo de producción trabajando en función de una o más imágenes artísticas, aunque con condiciones difíciles, debido a los salarios e incongruencias, como que no estaba permitido dar aguinaldos a fin de año, cuando en México era costumbre y no se podía realizar ninguna importante inversión porque había que enviar dinero a La Habana y cosas así que demostraron que no es posible con las reglas de un país ejercer en otro con costumbres distintas si no se es capaz de adaptarse al medio ambiente en que se desarrolla el trabajo.
Esa empresa, con cierta inteligencia y pocos recursos lograba convocar con eficacia, claro que no era lo mismo artistas que tenían una disquera poderosa detrás y entrada por el INBA o el Seguro Social, debido a su repertorio que a otras entidades como Van Van y Jorrín que mencionamos anteriormente que como trabajaban en lugares más para la recreación, eran traídas por empresarios particulares sin tanto poder y dominio del terreno como las instituciones oficiales con presupuestos tremendos.
Pero es innegable que el mundo ha cambiado, hay que asociarse e invertir capital con una empresa del país, porque es demasiado costoso mantener una empresa para la presencia esporádica de artistas que no son lo suficientemente conocidos para asegurar una remuneración para ellos y la empresa y además ingresar a Cuba, vivimos en un mundo en crisis económica y la realidad es que no tenemos artistas insertados en la poderosa maquinaria económica que mueve a las figuras trasnacionales. Por supuesto que tenemos calidad sobrada para igualar el favor del público en lo que respecta a talento e imagen, pero en lo que respecta a capacidad de inversión y acceso a los medios de difusión masiva, cadenas de distribución y espectáculos de grandes recursos, nos quedamos cortos. La era de los 80 no era tan exigente en recursos y había por dónde “colarse”.
En esa época existieron otras empresas, como Prelasa en el mismo México, Fuentetaja en España y RAC en el Sudeste, con sede en Cancún, algunas creadas con el fin de hacer llegar publicaciones especializadas a Cuba que fueron registradas con amplia razón social y posteriormente se ocuparon de una gama más amplia de manifestaciones de la cultura cubana, pero lo cierto es que hay que cumplir obligatoriamente ciertos cánones generales de acuerdo al país donde se esté. En primer lugar, la presentación de un producto artístico requiere de presencia en la radio, la TV el teatro, el cine y todos los medios conocidos y por conocer, incluyendo la venta de discos físicos y on line, si existe alguna duda, sólo hay que fijarse en los artistas más prominentes o más populares –que pueden ser dos cosas distintas– y ver si es cierto que están en todos los medios posibles de promoción y publicidad, o simplemente remitirse al proyecto más exitoso de la música cubana en los últimos años: Buena Vista Social Club, que reunía sobradamente todos esos requisitos de que hablamos y funcionaba insertado en una moda retro y una campaña de World Music de gran éxito internacional.
No creo que nuestro país esté en condiciones de invertir la cantidad necesaria para lograr esta presencia, eso tiene que hacerlo el artista con su equipo por sí mismo o a través de la empresa extranjera que domine el terreno y tenga interés en promover a ese artista aunque sea nuestro y viva aquí. Las empresas cubanas del mundo musical deben promover una política de convenios y representaciones, sobre todo en el mundo del disco donde no debe salir un proyecto de envergadura sin cumplir todos los requisitos. Por otra parte la posibilidad de coproducciones para lograr el lanzamiento de un disco como va, con documental, espectáculo y presencia en vivo tan fuerte como tiene que tenerla en Internet, puede ser un alivio al presupuesto y un esfuerzo para lograr el empuje necesario sin agotar el presupuesto de una disquera sola. ¿Acaso no se han ido uniendo los famosos tigres, como Polygram y Universal formando Unigram además de otros casos? Pues bien –conservando sus personalidades y buscando sinergia-- ¿No pueden co producir EGREM y BIS MUSIC para lograr con esta unión de presupuestos un espectáculo en vivo, documental, disco y una campaña de promoción y publicidad unidos todos para lanzar un producto espectacular al mercado?
Hoy en día es muy difícil invertir, tanto en un disco de un artista desconocido, como en un espectáculo con intención de caminarlo internacionalmente. Hasta ahora gracias al talento cubano, hemos tenido suerte de que nos vengan a comprar, pero los cambios en nuestro país exigen mayor dinámica de todos nosotros, los que tenemos que ver con el mundo de la música y el espectáculo y hay que crear –como siempre-- pero con la intención de salir a vender. No es imposible, se puede y ya hay evidencias de ello.
Hoy en día para comercializar un producto artístico, no puede separase ninguna de sus partes. El disco sólo sería el oído, pero los medios audiovisuales la vista; el gusto, el espectáculo en vivo; el olfato lo ejercería Internet y la televisión el tacto que te pone al alcance de la mano el resultado de la conjunción de tanto talento.
O sea, para lograr una imagen de marca y eficiencia, no sólo de nuestros artistas, sino también de nuestras entidades comerciales, hay que trabajar con la entrega total de nuestros cinco sentidos.

Fuente: Por Tony Pinelli en www.visionesalternativas.com.mx

Historia:



De aviones a autos

El 30 de Noviembre de 1951 el entonces presidente Juan Domingo Perón firma el decreto nº 24.103 para la fundación de la Fábrica de Motores y Automotores. Al año siguiente se crea IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) en reemplazo del Instituto Aerotécnico, con la intención de producir aviones, tractores, motocicletas y automotores. La empresa comienza sus actividades dentro del ámbito de la Fábrica Militar de Aviones en la Provincia de Córdoba. La intención presidencial era comenzar con la producción seriada de automotores el 1 de Noviembre de 1952.
La fábrica estaba en actividad desde 1927 y su calificado personal técnico estaba orientado fundamentalmente a la producción aeronáutica. Por otra parte, las instalaciones y equipamiento también estaban destinadas a esa actividad industrial, por lo tanto para producir automotores se debió realizar un gran esfuerzo en recursos humanos y en equipos que se sumaron a las instalaciones ya existentes. La incorporación de esta industria dinámica a la actividad de IAME significó un aumento de su personal del 55% llegando a ocupar entre operarios, técnicos y administrativos 9.000 personas.
La producción automotriz se inicia con el sedán para cuatro pasajeros denominado Institec. Este vehículo económico contaba con un motor de dos tiempos y dos cilindros producido en la Fábrica de Motores y Automotores. Derivado del sedán se lanza mas tarde una versión Pick Up.

Nace el rastrojero.

Se desarrollaba un pequeño vehículo utilitario que contaba con una cabina metálica de chapas perfiladas o moldeadas y una caja de madera con capacidad de carga para media tonelada. Estaba equipado con un motor naftero de origen norteamericano derivado de unos tractores adquiridos como material sobrante de la guerra. Surge así el rastrojero. A pesar de su aspecto rústico, el vehículo, lanzado al mercado en 1952, era robusto y confiable y en poco tiempo se ganó la aceptación del público. Debido a la demanda, la producción se incrementó y mas tarde se decidió reemplazar los motores nafteros por uno Diesel. Luego de analizar diferentes alternativas se optó por el motor Borgward de 42 HP de origen alemán. Para proveer a los rastrojeros de estos propulsores se levantó en la localidad de Isidro Casanova la primera fábrica argentina de motores gasoleros.
En 1956 IAME pasa a denominarse DINFIA (Dirección Nacional de Fábricas e Industrias Aeronáuticas) y se crea IME (Industrias Mecánicas del Estado) destinada a la producción automotriz.

El rastrojero diesel un proyecto del peronismo.

La historia del Rastrojero es un hito en la historia de la industria nacional. Símbolo de la Argentina peronista, el vehículo formó parte de un proyecto político y de un modelo de país en el que la industria cumplía un rol trascendente.
El Iame, posteriormente denominado IME (Industrias Mecánicas del Estado), produjo, en sus casi 30 años de existencia, un total de 150.000 unidades de los diferentes modelos de rastrojero y llegó a emplear a unos 10.000 trabajadores.
Esta empresa estatal sufrió como tantas otras los vaivenes de la política Argentina, con los intentos de paralizar su producción en el 55 con el golpe de Estado de la llamada Revolución Libertadora y del gobierno de facto de Onganía en el 66, hasta el cierre definitivo de la fábrica en 1980 por orden del entonces ministro de Economía de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz, como parte de un proceso de desindustrialización y apertura económica.

Fuente: Por Samuel Di Maio en http://rastrojerodiesel.blogspot.com

Economía:

Capitalismo y desarrollo social.

El carácter esencialmente antidemocrático del capitalismo se puede (y se debe) atenuar o neutralizar políticamente por la acción del Estado, mediante el derecho laboral y las políticas sociales.
Conviene recordar, taxativamente, que la existencia de la pobreza deviene y está en la propia naturaleza del sistema capitalista. La esencia del capitalismo se centra en la ganancia y la acumulación, en desmedro de la distribución equitativa de la riqueza socialmente producida, es decir por todos.
El modelo de funcionamiento capitalista genera y construye, por su propia lógica, una permanente conflictividad social, de muy complejo abordaje. De todas maneras, las propias sociedades capitalistas igualmente fueron desarrollando instituciones sociales de protección, que contuvieron parcialmente los conflictos a partir de garantizar ciertas seguridades a quienes vivían de su trabajo.
En las últimas décadas del siglo XX, el fundamentalismo neoliberal arrasó con muchas de esas protecciones y destruyó buena parte de los derechos sociales, dando lugar a un fuerte proceso de degradación social, que acarreó innumerables y graves secuelas que llevará muchos años poder mitigar y reparar.
Si la acumulación por parte de un sector social se basa en la apropiación diferenciada de la riqueza y en una distribución desigual, la construcción y cristalización de sectores ricos y pobres se transforma en algo “natural”, inherente a las propias características del modelo de funcionamiento social. De ello deriva la existencia de sociedades duales, con polos opuestos de altísima concentración de riqueza por un lado, y de enorme concentración de exclusión y de pobreza por el otro.
Se verifica, en consecuencia, la existencia de una importante contradicción entre el capitalismo y la democracia. Con pobreza y exclusión, la democracia pierde inexorablemente legitimidad. Pero el carácter esencialmente antidemocrático del capitalismo se puede (y se debe) atenuar o neutralizar políticamente por la acción del Estado, mediante el derecho laboral y las políticas sociales.
Muchas de las críticas despiadadas a la presencia fuerte y extendida del accionar del Estado, y que propagandizaban las eventuales bondades de un “Estado mínimo”, apuntaban –elíptica o abiertamente– hacia la transformación del Estado y su desmantelamiento como garante del bienestar general, tal como debe ser una de sus funciones básicas. Si está “ausente” o defecciona el Estado como equilibrador de los intereses de los distintos sectores, la cruel y voraz lógica del mercado se impondrá muy fácilmente sin que nada, ni nadie, pueda controlarla o atenuarla.
En rigor, los Estados nunca están “ausentes”. Por presencia o por “ausencia”, los Estados siempre están presentes. En el auge del neoliberalismo, nuestros Estados no se “achicaron”; lo que aconteció fue que redefinieron sus objetivos y su presencia activa se direccionó abiertamente hacia la defensa de los intereses de los sectores de mayor concentración y poder económico. Era cierto aquello de que detrás de la propuesta de los Estados mínimos estaba la ambición de que se transformaran en Estados máximos del capital, vulnerando la noción de bienestar general y erosionando impúdicamente los principios de equidad y solidaridad. En idéntico sentido operaba aquella perversa promesa, impulsada exitosamente por la dictadura y luego por el menemismo, de que “achicar el Estado es agrandar la Nación”.
Capital y trabajo son los factores esenciales en la generación de riqueza. Ambos debieran ser considerados y valorados como simétricos e igualables, en la perspectiva de la vigencia de relaciones humanas que dignifiquen la vida social y la existencia de sociedades verdaderamente democráticas en pos de un mundo sustentable para todos y todas.
Durante el gobierno peronista de 1946-1952, la distribución funcional del ingreso llegó a ser casi del 50% para el capital y 50% para los trabajadores. Después de la crisis de 2001, la participación de los trabajadores cayó a menos del 30% y, en la actualidad, estará por el 35%.
Los capitalistas (pequeños, medianos o grandes) no son personas “malas” en sí, que desean perjudicar a otras personas, por pura “maldad innata”. Lo que acontece es que al asumir la propia “racionalidad” del funcionamiento capitalista (el lucro, la ganancia), quedan irremediablemente encorsetados en una lucha feroz con sus pares competidores (de una misma rama de actividades, por ejemplo), que los empuja –si quieren sobrevivir– a asumir las reglas y rigores de la competencia y la rivalidad. Sólo la intervención del Estado puede poner límites y otras regulaciones a los distintos intereses en juego.
El desarrollo económico no implica automáticamente desarrollo social. Para ello es necesario que el desarrollo económico vaya acompañado de vigorosas políticas de Estado, de carácter distributivo, que apunten a eliminar la pobreza y que tiendan hacia una mayor igualdad. Los impulsores de aquella falaz y encandiladora “teoría del derrame” nos proponían su aceptación “a ciegas”, con el embuste del futuro goteo de riqueza que luego se produciría, aunque después se verificó un enorme derrame de pobreza.
Por cierto no es lo mismo la apropiación de riqueza por la vía de un salario significativo que perciban los trabajadores, que la distribución de la riqueza excedente por la vía de políticas de subsidios, políticas asistenciales, etcétera. Por supuesto, la variante preferida debería ser la apropiación directa de la riqueza por parte de los trabajadores, y si se tuviera que optar entre apropiación y distribución, la alternativa óptima sería la primera.
No obstante resulta estratégica la defensa, la reivindicación y el fortalecimiento de los derechos sociales y la existencia de amplias y crecientes medidas de inversión en lo social, ya que cumplen una función de redistribución de la riqueza y de contribución hacia una mayor igualdad en la sociedad. Toda medida que procure mejorar la distribución (primaria o secundaria) de la riqueza requiere ser apoyada firmemente. Por ejemplo, la moratoria previsional y la permanente actualización de las jubilaciones, como así también la Asignación Universal por Hijo, constituyen importantes políticas de distribución secundaria de la riqueza.
Hace ya muchos años que venimos sosteniendo que en nuestras injustas sociedades, todo lo que se le transfiere a los sectores sociales previamente empobrecidos y vulnerados es siempre inferior a lo que les corresponde como seres humanos.
Enfatizamos que el empleo formal, los salarios dignos, las políticas sociales universales y las políticas asistenciales nos conectan con una propuesta de sociedad que tienda hacia la integración y no hacia la exclusión; que tienda hacia la equidad y no hacia la injusticia social; que tienda hacia el fortalecimiento de una nación para todos y no hacia la dualización de sus habitantes, con derechos marcadamente diferenciados, según pertenezcan a uno u otro sector social.
En definitiva, la democracia política con sólidos y extendidos derechos sociales podrá limitar la intrínseca injusticia del sistema capitalista.

Fuente: Por Norberto Ayalón en Diario Tiempo Argentino de la edición del 11 de enero del 2011.

Opinión:

 

¿Quién hace el trabajo de Néstor?

Cuidado, que este título no implica el encabezamiento de la gestión presidencial de Cristina como administradora del Estado Nacional. Salvo, que alguien quiera inmiscuirse en un análisis más fino y subjetivo al respecto. Vale aclarar, y no cabe ninguna duda, que Cristina y Néstor tenían unidad de concepción y unidad en la acción, como reza el conocido apotegma peronista. Pero también debemos reconocer y aceptar que, Néstor, con Cristina en la Presidencia, recreaba un espacio clave en la construcción, recreación y conducción, en la que ejecutaba esa suerte de ajedrez político y esgrima táctico con el variopinto paisaje de personajes asociados al contexto político y social. Convocaba dirigentes sociales, intendentes, lidiaba con los más duros e “impresentables“, etc. , discutía, rediscutía y debatía. Sugería e incluso conducía en la búsqueda de la coherencia requerida indefectiblemente sobre el tablero político nacional, para efectivizar un orden que acompañe al proyecto nacional en danza y para viabilizar al mismo con la menor dificultad posible hacia la meta de los objetivos trazados.
Las preguntas recurrentes son: ¿Existe ese espacio aún? De ser así ¿Habrá apetencias políticas para ocuparlo? ¿Carga la jefa de Estado tácitamente con este agregado? … no pregunto más, aunque se podrían hacer algunas más de este tinte, porque como militante de este proyecto nacional y popular tengo pruritos de que son muy atrevidas y hasta parecen gestar intrigas, aunque estas no existan.
En lo que hace a una de las regiones más neurálgicas y claves en definiciones electorales, como es el conurbano bonaerense, merece una atención especial en lo planteado y en los de días por venir. Los movimientos ditristales parecen haberse acelerado y en los que debemos tragarnos seguramente muchos “sapitos“ de aquí en mas; resultantes de esos vicios crónicos instalados desde la regencia del “padrino”, como es el gerenciamiento de la política y las búsquedas de las “cajas” institucionales. Desde lo personal visualizo que esos movimientos en el submundo de las “roscas” parecen haber comenzado con miras a los reacomodos electoralistas de cara al 2011.
Por todo esto me pregunto ¿Qué hacer? La alternativa más plausible que se me ocurre, es sin lugar a dudas, el estrechar filas de esa gran masa de militantes, legitimada únicamente por el compromiso, la convicción y los principios. Tenemos que generar de esta manera los anticuerpos a esa forma viciosa de hacer política que no nos gusta, que parecen asomar y se perciben señales.
No se si Néstor dejó ese espacio del que hablamos acéfalo. Sí se que la unión militante es la mejor manera de apoyar y acompañar a Cristina en la gesta del 2011, sin que nos asusten los los “sapos”, los esfuerzos y los sacrificios. Debemos aferrarnos a la construcción y concreción de esa vital masa crítica necesaria. Todos somos conscientes del “ahora o nunca” que vivimos, que transitamos… como también tenemos que tomar conciencia que es la mejor manera de ayudar a Néstor, de quien conociendo su naturaleza inquieta en estas lides nos va a estar observando con su ojito izquierdo y su corazón peronista.

Fuente: Publicado por cocodrilodundee en http://splaza.blogspot.com

La Sociedad rural argentina.

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado por Diario BAE 07/01/2011) En el 2008 se vio la confrontación de dos modelos económicos diferentes. Por un lado, el que proponen las entidades agrarias, un modelo económico basado en exportar soja y proveer de materias primas a los países desarrollados, lo cual implica seguir siendo un país dependiente de los precios internacionales y del mercado externo. Por otro lado, el modelo del gobierno, que aboga por un país industrial de inclusión social con independencia económica. Dos modelos diametralmente opuestos entre sí, que polarizaron la sociedad en dos grupos distintos: unos a favor y otros en contra del modelo nacional.
En esta discusión los dirigentes de las entidades agrarias (Llambías, Miguens, Buzzi, Garetto) empezaron a analizar cuál es la política económica y social que debería llevar adelante nuestro país. Por ejemplo, Hugo Biolcati, actual presidente de la Sociedad Rural Argentina, en sus discursos que realiza en la exposición de La Rural en Palermo todo los años, habló de la pobreza y la marginalidad. Asimismo, en ellos se preguntaba porque el gobierno nacional pone tantas trabas al sector agropecuario, debido a que cree que él sector al que pertenece, es el motor de nuestros país y afirmaba que si se lo alentara con diferentes políticas macroeconómicas, por ejemplo eliminando las retenciones, se podría alimentar a todos los argentinos.
Ahora podemos plantearnos: ¿Qué intereses económicos son los que representa la Sociedad Rural y a quiénes beneficia? ¿Cuál ha sido el rol de La Sociedad Rural en la historia argentina? Empecemos por responder estos interrogantes. La Sociedad Rural Argentina surge en 1866 en medio de una de las tantas crisis que atravesó nuestro país en su historia. Esta crisis fue una consecuencia directa de la guerra contra el Paraguay llevada adelante por Bartolomé Mitre con la ayuda de Brasil y Uruguay en contra del Paraguay, la cual se la conoce como la guerra de la triple alianza.
En este contexto de crisis, se produce una ruina de la producción lanera, lo cual alienta a los productores a crear la Sociedad Rural Argentina en contra de la política económica que había conducido al quiebre de muchos productores. Así surge la Sociedad Rural Argentina. Sus socios fundadores fueron José Alfredo Martínez de Hoz, Eduardo Olivera, Lorenzo F. Agüero, Ramón Viton y Francisco Bernabé Madero. En 1879 La Sociedad Rural Argentina financió la “Campaña del Desierto”. El Estado Nacional emitía bonos con los títulos de las futuras tierras a 400 pesos fuertes cada uno, los cuales representaban 2.500 hectáreas, pero el mínimo para acceder al “negocio” era de 1200 pesos, lo que es equivalente a 10.000 hectáreas. Un dato interesante que refleja lo que pasaba en aquel momento es que 344 familias lograron obtener 10.869.000 hectáreas.
Entonces, lo que conocemos en nuestra historia como la oligarquía argentina, son aquellos que lograron poseer las extensiones de tierras más fértiles del suelo argentino, gracias a que manejaba el aparato del Estado a través del PAN (Partido Autonomista Nacional). La oligarquía logró a través del control del Estado expropiar tierras que pertenecían a los pueblos originarios en la “Campaña del Desierto” que se desarrolló entre 1879 y 1880. Esta denominación general impuesta por la historia oficial argentina para nombrar a esta etapa, es cuestionable debido a que las tierras no estaban deshabilitadas sino que vivían allí pueblos originarios que fueron asesinados en una matanza con el objetivo de aumentar las extensiones de tierras. Si bien poseían las tierras más fértiles de todas, esas tierras eran totalmente improductivas en un principio ya que no tenían comunicación con el puerto. Los ferrocarriles que instalaron los capitales privados ingleses, fueron los que conectaron en forma de abanico todo nuestro país, todas las zonas dirigidas hacia él puerto, en vez de conectar distintos pueblos para favorecer el comercio regional.
Ahora bien ¿por qué invertían los ingleses? Porque se les concedía amplias ventajas para que lo hicieran. No se les cobraba impuestos, se les cedía una legua de tierra al costado de las vías y se les aseguraba un 7 % anual de retorno de sus inversiones. Todo esto posibilitó que se pusiera en marcha la producción de alimentos y que se valoricen las tierras entre 1883 y 1887: las tierras aumentaron un 1000%. Por eso, es que defendían el libre comercio sin ningún tipo de barrera arancelaria que pudiera proteger la industria del interior del país. Estas enormes extensiones de tierras requerían también de mano de obra que llegó a causa del diciplinamiento del gaucho y del fuerte proceso inmigratorio que se produjo sobre todo entre 1900-1910, etapa en la cual ingresan al país 1.600.000 habitantes. Este proceso permitió que los terratenientes explotaran a los inmigrantes, debido a que éstos traían arraigado una sustancial cultura del trabajo. Le alquilaban las tierras a precios exorbitantes y les vendían los materiales que necesitaban a precios muy elevados. Esto generó un estallido social que se denomina “Grito de Alcorta”, que tiene como consecuencia el surgimiento de la Federación Agraria para hacerle frente a la Sociedad Rural.
En la década del ’30, la conocida Sociedad Rural sufre un golpe significativo al derrumbarse el modelo agro-exportador y dar comienzo a uno nuevo, la ISI (industrialización por sustitución de importaciones). La causa de este golpe radica en que Inglaterra afectada por la crisis mundial se vuelca al proteccionismo y por lo tanto deja de comprarnos carnes y cereales. En ese momento, Argentina compraba productos manufacturados más baratos y de mejor calidad a Estados Unidos. La Sociedad Rural frente a una disminución de las compras del mercado inglés, comienza a proponer como política: “Comprar a quien nos compra”. Con la llegada de los conservadores al poder, la presión ejercida por la Sociedad Rural para seguir manteniendo relaciones carnales con Inglaterra queda reflejada en el Tratado Roca-Runciman en 1933. Este pacto perjudicaba profundamente a la Argentina en cuestiones económicas, ya que cedía amplias ventajas a los ingleses y sólo les aseguraba a los terratenientes una cuota mínima de compras de materias primas.
En la década del ’40, la Sociedad Rural se opone a varias de las medidas sancionadas por Perón, principalmente a dos en particular: el estatuto del peón en 1944 y la creación del IAPI en 1946. La primer medida estableció la aplicación de normas laborales para los peones del campo: salarios mínimos, descanso dominical, vacaciones pagas, condiciones de abrigo, espacio e higiene, etc. El IAPI era el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio creada en 1946 con los siguientes objetivos: ejercer el monopolio de las ventas agropecuarias al exterior, pagar precios menores a los productores con respecto al mercado internacional y en dinero nacional obteniendo así una diferencia cuyo objetivo era financiar el desarrollo industrial.
Con la llegada del neoliberalismo en 1976, desapareció este conflicto para las entidades agrarias, ya que el modelo económico que proponían era una economía abierta a los productos industriales y sin ningún tipo de retención sobre los productos agropecuarios. En el 2008 el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner propone el esquema de retenciones móviles para desalentar el cultivo sojero (materia prima que sólo se consume en un 2% del total en la Argentina y el resto se exporta sobre todo a China) y de esta manera para que no disminuya la oferta de productos que consumen todos los argentinos como la carne. Las entidades agrarias se opusieron a esta medida haciendo cortes de rutas, actos políticos etc.
En conclusión, se puede afirmar que, analizando los diferentes períodos de nuestra historia, la Sociedad Rural desde su creación hasta nuestros días, defiende los intereses de unos pocos que forman parte de la misma, y que tienen mucho poder económico. Sólo busca maximizar sus ganancias sin importar su costo social y económico. Este año se enfrentan los dos proyectos: por un lado, el que proponen las entidades agrarias, con la Sociedad Rural a la cabeza, que es volver al modelo agro-exportador, y por otro el que propone Cristina Fernández de Kirchner que es la profundización del modelo actual. Un país para unos pocos o un país para todos.

Fuente: Por Guido Filippo en http://www.agenciapacourondo.com.ar